domingo, 20 de enero de 2019

Paz

Mientras me arrodillo sobre el arenoso suelo que fermenta este lugar, admiro al mar y me digo a mi misma esto es raro esto no pasa, no pasa nunca. La siento y digo ¿esto es real, es de verdad? ¿o es solo una escena de alguna pintura onírica?

Mi cuerpo por momentos siente que no esta preparado, no se siente listo para salir a dar un simple paseo, se ve estancado, normalmente es así. Por eso cuando la siento vibrar sobre mi piel, lograr erizar los pelos de mi brazos, es como verme a mi misma a 100 mil kilómetros de distancia a la realidad; no la entiendo y hasta a veces pienso que es algo así como un dilema. Lo que pasa es que, no todo lo que es difícil de comprender, tiene que ser un dilema. Pero mi cuerpo se tensa entre estos mil tormentos y... ¿Cómo evitar que ella se calle? Ella en mí tiene prioriedad como en todos los humanos. Pero en cada uno es distinto y si así es, ¿por qué mi felicidad también lo es?

Una estrella impacta sobre mí, sobre cada peca que casi ni tengo sobre mi piel, bien en lo profundo de ellas a la orilla del mar y de la sal; las ve importante y crucial, porque estas conocen muy bien cada lágrima derramada. Y solo necesitan trabajar un poquito más, solo un poco más en esa ciudad para generar la escultura jamás vista en ese tiempo y en ese espacio; que loco que esta fuera nada más que las montañas bien infladas, esas formadas en las mejillas.

Solo necesita no ocultar ni olvidar el supernova, sino más bien, hacerla fuerte a partir de esa raíz. Cada resto destructivo pero espectacular metamorfisis quemaba un poco de los vestigios nostálgicos, para terminar usando sus átomos y partículas.

La galaxia se había encogido al tamaño de sus pendientes y las estrellas se convirtieron en el eje de su problema. No importaba su tamaño ni cantidad, los kilómetros de años luz ni las características de su planeta. Más bien que existía y era algo hermoso.

Como el pincel que tenía en su mano

como los sabores que vibró en esa lengua

como una imitación de la felicidad

y la mancha de un amarillo azufre sobre sus manos.


Y todo a pesar.

De las mil incetidumbres

ya no importaba

no necesitaba ese falso logro, la felicidad

ya no importaba si eso era real o no

ya estaba muy segura de sumergirse en eso.

Y no le importaba si alguien le vendia el sinsentido de las cosas.

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jueves, 17 de enero de 2019

Y aún con el corazón hecho un vidrio abstractro, nos intentaron definir.

La casa de mi tía era la más vieja y a la que todos los primos preferían ir pasar el rato, y si es posible, todo el día. No era la casa más linda ni la más cómoda, a pesar de eso, te daban muchas ganas de permanecer allí, saltando sobre cada valdosa y haciendo las mismas pasayadas solo para distraerte de las mil veces que uno se revelaba. Era una infancia acompañada de una mano bien dura y pesada, por más bien que uno se portaba, siempre algo acontecía para que te vieras obligado a estallar en algún castigo muy feo.

Sin embargo, así como lo linda que fue esa casa para todos, era recomendable no estar solo allí o quedarse a dormir, y no, no era una casa embrujada mucho menos, ahí había un lobo como el de caperucita roja, y cada vez que lo veías te daba la impresión de que abrazabas a alguien de tanta confianza, tanto que zambullirse sobre esa agua clara te terminaba por arrebatar sobre la pared, para que no te dieras cuenta cuando es él quien te dice el famoso 'son para comerte mejor'.

Y todavía recuerdo muy bien su relato. En ese momento de expresión aún se le veía las dos colitas bien rubias que se le movían por todos lados, que en su inocencia aún se le notaba como estaba ella muy contenta bailando y brincando como si la preocupación fuera un perteneciente futuro y bien lejano; porque no existía. Esa era su inocencia, y por otra parte, aun estaba abierto el corte que ese dolor provocó sobre su piel.

Según, en ese momento todos estaban ahí en la casa de mi mi tía, ella y su marido, tambien mis primos y mi familia. No recuerda muy bien que habían cenado esa vez pero lo pudo definir como algo bastante amargo y acerbo, y no tanto por el sabor sino que más bien, porque se trataba de algo aburrido y muy mal echo. El ambiente era tóxico y estaba muy mal echo.
Ella contaba que fue esa noche, en realidad fueron varias noches así de perturbadoras, aunque prefirió expulsar de sí misma el testimonio de una noche del 2011.

La nena de dos colitas se encontraba jugando con sus primitos a la mancha, un juego en el que alguien interpreta a la 'mancha' y tiene que atrapar a alguien para que este finalmente pierda. Resultó ser que, la mancha de ese callejón, era su tío.

Lo contó llorando y con la culpa de haber arruinado la familia. Oh pobre jazmín, si supiera que la dulce niña no tenía culpa de nada. ¡Si tan solo hubiesen visto esa sonrisa rota al verse manchada con un vidrio hecho añico! En mi vida había visto un caso como ese tan cercano. Hasta a mediadios de juNIO-juLIO del 2016 que me tocó a mí ser víctima de la mancha.

Me había ido a costar en mi habitación, recuerdo que estaba muy cansada ya que había ido al cumpleaños de una amiga. Y entre mis pensamientos helados, surgió en mí, un temor inquebrantable sobre toda mi sangre y piel, que lloraba sobre esta humilde almohada como lo hacía casi siempre; esta no era una excepción. Asi fue que del miedo irrefutable, tuve la sensación de querer ir a la pieza de mis padres, en ese momento solo estaba mi papá en la casa así que había lugar en la cama. Le revelé mis inquietudes a él y me recosté sobre la cama, con el alivio de estar...

¿A salvo?

Sí.

Aunque no del todo.

Asi que me dormí. ¿Habré soñado algo? No lo recuerdo muy bien, esa noche la oscuridad de la tierra era tan filosa que lastimaba, y ese dolor no me dejaba recordar siquiera el sueño que había tenido sobre estas paredes. Hasta que desperté asustada porque una parte de mí se estremecía, y fue así que sentí la mano de alguien sobre mis pantalones, tocando mi intimidad sin mi consentimiento. ¿Acaso esto es un sueño? pensé. Obvio que no era un sueño, sino, no lo recordaría.

Cuando todo pasó, un par de gotas se apuraban para salir de mis ojos y, aún acostada, me iba yendo de los pies a los miedos, sintiendo que era aún una muñeca de porcelana tan frágil. Y en ese momento lo que más necesitaba era una escapada, un suspiro cálido como el de un viento en verano; apenas un consuelo.

Pero buscando ayuda entre los finos de mis cabellos no encontré nada, así que solo atiné a encerrarme en el baño y a largarme a llorar. En ese momento, sangraban mis dolores y mis angustias, mis brazos en ese momento se volvían cada vez más pálidos, al igual que mis pensamientos. No entendía muy bien. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué es lo que hice?

Mis incertidumbres no se callaban, la materia de ese volcán se fortalecía apenas escuchaba su voz diciendo "perdón". No entendía nada, pero él me prometía que no se iba a repetir, ante esa acotación solo esperé, con la esperanza algo fría, así como la nieve, como el glaciar.

Trataba de calmarme, de callarme.

Y no fue que hasta que me acosté

cuando hacía muecas en frente de la pared

fingiendo prometerme una cosa

una gran crucial cosa;

que tan solo esto

sería simplemente un sueño, como el de todas las noches

para finalmente

olvidarme de esto

definitivamente.

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viernes, 4 de enero de 2019

no uses a la naturaleza para intentar explicar tus excusas en mil poemas, cuando hasta ella sabe de la existencia de tu hipocresía.

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martes, 1 de enero de 2019

ahora sé en donde estás
los relojes se van rompiendo
las olas de alguna playa se van calmando
ahora sé donde estoy
quiero construir mi casa en una piedra.

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lunes, 31 de diciembre de 2018

i just miss you

mira mis manos, son exactamente
las mismas que una vez acariciaste.
aunque creo que ya no las recuerdes
y eso me hace sentir sola
saber que soy la única en prenderle la chispa
a una máquina del tiempo.
ni si quiera sabrás que existe una
que mis manos no son solo mis manos
¿sabes que estas mismas tocaron tus rulos preciosos?
solo te extraño
extrañar no es de tontos
extrañar no es malo, en sí no daña
pero ahogarse en eso sí
y tú y yo lo sabemos bien
yo casi me caigo del puente que me sostenía.
por suerte yo te vi de lejos
hice lo posible para hacerme un fantasma para tí
que pudiera socorrerte solo como un recuerdo.
pero es inútil. esto es inútil.
no lo entiendo, las raíces de este suelo no lo entiendo.
pues, solo te extaño.

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la vulnerabilidad en mil cambios en mí
lleno de nieve mi cuerpo.
la cosa es hacerle caso
o seguirle el juego.
y yo lo seguí.
y me metí en donde no debería
me llené de mil dudas en una noche
mil inseguridades
esa noche fría convirtió mi piel en su especie
y cuando te preguntas ¿cómo? ¿por qué? ¿y dónde?
cuando solo queda la lejanía de un jazmin y lo cercano del recuerdo.
el recuerdo duele y nos hace fuerte
me tiene como quiere
estoy paralizada y solo quiero ruido
oh ¿es en serio?
hay días en lo que pienso que mi vida es un desastre
el suelo se abre y se desmorona mis proyectos
pero estoy paralizada y solo quiero ruido
también hago mucho ruido.

oh ¿de dónde sale esto?
oh es la nieve
es como la naturaleza es
y en consciencia la cambiamos para algo que no es.
¿piensas que esto es bueno?
¿piensas en algo al menos?
pues no.
estoy paralizada.
y ya tengo el ruido
el suficiente como para escribir otras de las quejas.

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domingo, 30 de diciembre de 2018

las lágrimas están sobre la mesa y sobre mí,
mi mente es uranio, sobre mí
ahora soy una dalia
y no sé qué más hacer con estos triunfos rotos.

esto esta aquí aunque no lo veas
es invisible
invencible (no siempre)
así que existe
como energía negra
y va expandiendose sobre a mí
tanto que me hace confundir muchas cosas.
¿puedes entender esto?
pues, yo tampoco.
no sé lo que es, algo así como una verdad
la verdad es difícil y todos los sabemos
hasta para descubrir sus mil raíces.

¿puedes desatar ese 92 incómodo?
¿o harás como lo hago yo?
por favor, intenta mírarme.
quiero que veas y me digas por mí
así me culpo como lo hago siempre
así me muerdo el labio
como un león lo hace con mis muñecas.


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